Pequeño e incompleto cuaderno de bitácora de mis navegaciones por el mar interior, según sus estímulos (libros y otras cosas) y fenómenos relevantes externos (viajes y otros planes).
sábado, 27 de noviembre de 2010
¿Qué es mi casa?
miércoles, 24 de noviembre de 2010
El regreso de Keynes, de Robert Skidelsky

Nada, que no hay manera. Segundo intento, y también fallido. En su día compré este libro para poder hablar con cierta propiedad acerca de Keynes y el rol que sus ideas juegan en la crisis económica actual (bueno, y para intentar entender algunas entradas especialmente oscuras en el blog de Paul Krugman), esperando que tuviera el carácter divulgativo -y sintético- que las buenas críticas destacaban.
Y tras el segundo asalto, me quedo con la sensación de que es un libro escrito deprisa y corriendo para aprovechar la tesitura por un especialista -que lo es, y bueno- en Keynes, nada divulgativo -he tenido que recurrir a otras referencias de macroeconomía para entender algunos párrafos, y ni aún así-, y además fatal, fa-tal, traducido (o sea, deprisa). He tenido que releer frases enteras una y otra vez para abrirme paso entre pronombres y subordinadas sin sentido, esas cosas que sólo te salen cuando estás traduciendo frase por frase, sin contexto ni sentido global en el párrafo y en el epígrafe.
En todo caso, y visto el éxito que parece tener el libro entre lectores sabios en economía, incluso aunque no sean keynesianos, será mejor echarme a mí mismo la culpa, y volver a hacer un tercer intento tras haber procesado algún otro libro sobre macroeconomía y teoría económica -eso sí, ¡divulgativo y bien escrito o traducido!
lunes, 22 de noviembre de 2010
El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb

Impresionante lectura, necesaria en estos momentos de incertidumbre, que ataca al base de los conceptos de probabilidad y riesgo que nos han llevado a la crisis financiera actual -sistémica, global, como se suele decir por ahí. El nivel de libro fluctúa bastante: hay capítulos que parecen pura vendetta de Taleb contra sus antiguos jefes de Wall Street, y en otros, después de mantener un nivel matemático que podemos considerar naïf para manejar distribuciones de probabilidad, meter a machamartillo y en un par de párrafos el concepto de probabilidad fractal, ahí es nada. Eso en el debe. En el haber: consigue que nos quitemos ropajes matemáticos que nos habían echado encima tras años y años de enseñanza de cálculo de probabilidades sesgado e interesado (de repente, uno se da cuenta de que cuando recibía esas lecciones, tampoco le cuadraban, pero tiraba para adelante porque los exámenes hay que aprobarlos, sin meterse en debates de fe). Por no hablar de la crítica descarnada a los mecanismos financieros estadísticos basados en cuestiones como "comportamiento racional", "conocimiento perfecto" y, volvemos a lo mismo, "probabilidad controlada" o "normal" (ugh!).
A punto estuve un par de veces de abandonar su lectura, y sin embargo ahora mantengo el libro en mi mesilla de noche para releer algún capítulo, y sacar referencias para próximas lecturas: siempre he pensado que si un libro provoca querer leer más libros, eso es un indicador de su calidad. Para moderar las alabanzas, terminar con un "pero" literario: la estructura en mini-capítulos, a veces anecdóticos, a veces desconectados con el capítulo principal, debería ayudar a su lectura interrumpida, pero hace perder momento a la argumentación. Quizá si hubiera tenido una estructura de ensayo más ortodoxa no hubiera podido leerlo completo, vaya usted a saber.
En todo caso, un "MUST": me siento satisfecho de haber empleado mi tiempo e intelecto con él. Que no me pasa siempre.
domingo, 7 de noviembre de 2010
Lagartijas pedriceras - Otoño/2010
