martes, 26 de abril de 2011

¡Otro medio maratón!



¡Y ya van tres! Aunque esta vez fue especial porque vino un nutrido grupo de pucelanos dispuestos a compartir el esfuerzo y la diversión. Mi dorsal era el 8111, y creo que me dio suerte, porque conseguí una marca de 1h41' de tiempo neto (el año pasado fue de 1h45').




Os dejo el consabido álbum por si tenéis curiosidad: MMM2011

Y otra salida montañera más...





... de las que hacen afición: luchando contra lluvia, nieve y vientos huracanados en la cumbre, conseguimos coronar el Moncayo Álvaro, Joaquín y el que suscribe en formato "salida a saco el viernes con pernocta en pensión baratita para ascender el sábado a la mecagüen y conseguir llegar a casa a cenar el sábado". ¡Ríete del estilo alpino hiper-ligero! ¡Esto sí que es extremo!

Moncayo con Álvaro y Joaquín

sábado, 12 de marzo de 2011

Poquito a poquito...


...conseguimos salir a la montaña, a pesar de curro y enfermedades. Sería demasiado largo detallar todos los planes, pero os dejo enlace a las fotos que atestiguan que estuvimos allí, y nos lo pasamos bien:


  • Pico del Lobo con Joaquín.


  • Maliciosa con Isa, Misha, Sergio, Álvaro e Ignacio (su hermano) ¡casi pleno!


  • Moncayo en incursión relámpago desde Madrid.


  • Algo va mal, de Tony Judt


    Tiempos revueltos, mucho trabajo, muchos planes y poco tiempo tranquilo para leer agusto; apenas puedo fatigar textos técnicos en mi Kindle cuando me toca comer solo o en pequeños ratos sueltos. Hace ya tiempo que terminé "Algo va mal", y dejé que pasara el tiempo antes de dedicarle una entrada en el blog: craso error. He aquí lo que me queda de él: una crítica razonada e implacable a la izquierda progresista que sólo ha sabido caminar hacia un individualismo feroz; una crítica aún más dura a una derecha desconfiada, mala gestora, manipuladora, que sólo sabe hacer economía para unos pocos, no para todos; y una defensa de lo común como medio de conseguir lo que cada uno de nosotros por separado no lograría (parece una perogrullada, pero casi-casi es el quid de la cuestión). Ahora bien: Judt critica cómo las clases medias de occidente han dimitido del común a pesar de beneficiarse tanto como los demás de él. Y veo aquí el error: que no creo que las clases medias, las que realmente soportan el estado del bienestar, perciban que obtienen beneficios de ello. Si creo que una mejor educación estatal, universal, permitirá mejorar el nivel de vida de la mayoría de la ciudadanía, ¿no incorporaría a un mayor número de personas a la clase media pagadora de impuestos? Si creo que una sanidad pública permitirá que mucha gente viva mejor, ¿no redundaría ello en que nuestra sociedad sería más productiva, y entraríamos en un círculo virtuoso de más aportantes, y mejores servicios? Pues la respuesta parece ser "no": los impuestos que se pagan no logran romper barreras y permitir la movilidad social que crearía ese círculo virtuoso. Y si no es así, ¿para qué aportar? ¿Para que unos soporten a otros? Incluso el argumento humanitario tiene sus límites. Pero si realmente se tienen resultados, hay que hacerlos notar, deben mostrarse y hacerse fehacientes. Yo creo en un estado con fiscalidad creciente según ingresos, creo en una sociedad que proteje a los más débiles y a los que el libre juego económico característico de las economías capitalistas deja sin opciones (empresarios incluidos). Pero debe articularse un circuito aportación-resultados que no dependa únicamente de una creencia ideológica que roce la fe: las ideas importan, claro que sí, pero si hemos de ver su impacto en nuestro día a día, el dinero juega su papel.

    jueves, 30 de diciembre de 2010

    Ascensión al Curavacas por el Callejo Grande


    Ayer hicimos incursión relámpago desde Valladolid para subir al Curavacas César, Carlos, mi hermano Gonzalo y yo, con madrugón incluido (04:00 AM). Conseguimos estar en Vidrieros a las 07:40, entre recogidas y carreteras nocturnas. Hemos de reconocer que mi hermano y yo nos quedamos a 100m de altura del collado que da paso a la travesía de la cara norte, y César y Carlos llegaron al collado pero no lo superaron: la culpa de todo, la nieve, que había en abundancia como para tener una jornada disfrutona, pero que no estaba adecuadamente transformada. Había zonas de enterrarse hasta la rabadilla, otras con capas internas traicioneras de nieve sin soporte y costra helada, hubo pequeñas avalanchas causadas por el avance del día sobre las canales que dan al Callejo... en fin, ambiente alpino como siempre lo hay en el Curavacas y, por qué no decirlo, en el Espigüete, pero que nos impidió coronar como dios manda. Eso sí, la actividad en inmejorable compañía hizo que el día fuera inolvidable... y que las ganas de volver a intentarlo crecieran a cada paso mientras bajábamos al pueblo. ¡Hasta el próximo intento!

    Os dejo el enlace del álbum de fotos: http://picasaweb.google.com/Swarrius/CuravacasConAmigos

    Viejas historias de Castilla la Vieja, de Miguel Delibes



    Efectivamente, yo también he caído en la corriente de leer y releer a un autor que ha fallecido recientemente, pero a mí me ha pasado con Delibes, un escritor al que tengo un cariño especial desde que leí "Diario de un Cazador" cuando apenas era un chaval. Y, efectivamente, he releído (otra vez) "Las Ratas", y he vuelto a envidiar la sabiduría del Nini, pero he aborrecido y he odiado su condición pobre y vulnerable. Pero además, en la última visita a la FNAC, me he dejado seducir por un viejo libro hecho nuevo por la editorial La Fábrica, "Viejas historias de Castilla la Vieja", un relato pequeño y sencillo, pero reconcentrado que diríamos en la vieja Castilla. La narración fluye cómoda pero calando hondo, transladándonos visual y sentimentalmente a la vida de un pequeño pueblo de ¿Tierra de Campos? a principios del siglo XX. No creo que a Delibes le costara mucho escribir esta novelita, porque lo escrito lo ha tenido siempre dentro el maestro, a mi parecer. La edición es de una gran calidad (de esos libros que no puede tener uno en formato electrónico, que no es lo mismo), y las fotos de Masats son respetuosas y clarificadoras, se integran bien con el texto (aunque prefiero la de Cristina García Rodero para este palo). Leerlo ha sido una delicia y, como siempre con Delibes, he aprendido nuevas palabras que escucho a veces en el habla de mi gente, hoy en día, pero cuyo significado concreto nunca había conocido.

    (Ahora me diréis que cómo puedo tachar de localista a Mrozek, y emocionarme así con Delibes... reconozco una profunda contradicción en ello, de esas que lo definen a uno más que sus certezas. En fin.).

    La vida difícil, de Slawomir Mrozek



    Pues una pequeña decepción, la verdad. Me apunté este libro en las notas del móvil para comprarlo en cuanto me pasara por una librería, después de leer un artículo en El País sobre este autor y su obra. Y luego me dejé engañar por el discurso de contraportada. Si es que no aprendo, y eso que a estas alturas ya conozco cómo funcionan las cosas en el mundillo editorial. El librito contiene una serie de pequeños cuentos que intentan mostrar lo absurdo del mundo en el que vivimos mediante pequeños giros en la trama y un uso ácido del lenguaje. La fórmula podría sonar a una especie de mezcla entre el soldado Svejk y algunos cuentos menores de Kafa. Hay que reconocer que dentro de una dictudura comunista como la de Polonia en la época en la Mrozek escribió estos relatos debía ser fácil encontrar esquinas absurdas a la realidad: la mayor parte de los cuentos pecan de minimalismo, son "ejercicios de microscopio". Sólo alcanzan cierta altura algunos relatos donde se exponen aspectos menos localistas de nuestro modo de vivir absurdo: "Caperucita", por ejempo, o "La Venganza".

    Daré en el futuro otra oportunidad a Mrozek con sus obras de teatro, tan avaladas como sus relatos, me temo, así que será otro riesgo a asumir. Pero en el caso de este librito, y con la lista de obras que tengo a la cola, me siento decepcionado. Qué se le va a hacer.