domingo, 2 de mayo de 2021

Me llamo Rojo, de Orhan Pamuk


En 1980, se publica la primera edición de la novela de Umberto Eco, "El nombre de la rosa". Como es bien conocido, se trata de la investigación de unos crímenes sucedidos en una abadía del norte de Italia en 1327 por Guillermo de Baskerville, franciscano inglés, y su novicio Adso de Melk. El asunto es especialmente espinoso ya que en esa abadía va a tener lugar una importante reunión teológica para la iglesia católica en la que está en juego algo más que la interpretación de las escrituras. El tema a discutir es la doctrina de la pobreza apostólica, defendida por los franciscanos, y apoyada por Ludovico de Baviera, frente a los dominicos que defienden la ortodoxia fijada por el papa de Aviñón, soportada por el rey francés Felipe V.


"Me llamo Rojo", una de las novelas más famosas de Orhan Pamuk, permio Nobel de Literatura en 2006, fue publicada en 1998. En el Estambul de 1591, en pleno Imperio Otomano, sucede un asesinato entre los ilustradores dedicados a iluminar un libro especial encargado por el propio Sultán. Para el taller de iluminación, el homicidio es algo más que una cuestión detectivesca, ya que el encargo del Sultán supone la ruptura con la tradición artística heredada desde distintos puntos del Oriente a lo largo de cientos de años, y la adopción de una filosofía de la pintura proveniente de Occidente, "de los francos". Estambul: como siempre a lo largo de la historia, punto de unión o de ruptura entre Oriente y Occidente, entre tradición y modernidad.


¿Por qué comenzar a hablar de "El nombre de la rosa" en una pequeña reseña sobre "Me llamo Rojo"? Apenas unas decenas de páginas de lectura dejan claro el paralelismo entre las dos obras. En ambas se tratan temas parecidos a distintos niveles de lectura y de interés intelectual. Hay una trama de investigación, que tiene interés por sí misma para cualquier lector y que, en el caso de Eco, bebe sin duda de las historias de Sherlock Holmes. También se mezcla una trama romántica, con más peso en la historia de "Me llamo Rojo", donde afecta enormemente a Negro, el principal encargado de la investigación detectivesca.

Y luego tenemos los temas más intelectuales, como el choque entre ortodoxia y evolución, representada por dominicos y franciscanos en "El nombre...", y por ilustradores seguidores de la tradición frente a los dispuestos a seguir las nuevas corrientes europeas en la obra de Pamuk. Otro paralelismo que se puede apreciar, esta vez más arriesgado, es entre empirismo y racionalismo. En el caso de la novela de Eco, es el nominalismo de Ockham, precursor del empirismo inglés posterior, contra la teología oficial, basada en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, en la que razón y fe están entrelazadas. En el caso de "Me llamo Rojo", es el realismo perseguido por los pintores europeos, los "francos" como dicen los estambulitas de la obra, que quiere mostrar las cosas y las personas tal y como son, frente a la filosofía de la pintura heredada de la tradición oriental, en la que el ilustrador quiere pintar "cómo Dios ve las cosas", de un platonismo claro.


Hay también aspectos sutiles en los que las dos obras rozan una con otra: 
  • El nominalismo de Ockham aflora no sólo en los debates y reflexiones teológicas de la obra de Eco: incluso la frase final de la obra en latín habla del nombre "de la rosa" (la campesina de la que Adso se enamora) como lo único que le queda; al fin y al cabo, es el título de la historia. En el caso de la obra de Pamuk, el hecho de jugar con los nombres reales de los ilustradores y de los apodos que tienen en el taller para el resto de artistas (Rojo, Negro, Aceituna, Mariposa, Cigüeña, Tío), permitiendo distintos planos de identidad para los personajes; de hecho, el título de prácticamente todos los capítulos es "Yo, X", "Me llamo Y", o "Me llaman Z". El título del libro es "Me llamo Rojo", sin ir más lejos.
  • Ambas obras son posmodernas por muchos motivos: en ambos casos, por la intertextualidad, por los diferentes niveles de lectura, y por ser libros que tratan de libros. En el caso de "El nombre de la rosa", por plantearse como "obra abierta", por los cuatro niveles de inclusión de la historia ("Vallet decía que Mabillon había dicho que Adso dijo.."), y por el juego intelectual de citas y referencias constantes. En el caso de "Me llamo Rojo", por la ruptura de la cuarta pared, y por la deslocalización constante de la voz narradora, incluso impersonando a la Muerte como cuentista, o a un caballo, por ejemplo.
¿Hubiera existido "Me llamo Rojo" sin "El nombre de la rosa"? He buscado críticas, reseñas, entrevistas por Internet, y no he encontrado que nadie sospeche que la obra de Eco pueda ser inspiración para Pamuk. A mí me resulto bastante claro desde cierto punto en la lectura de "Me llamo Rojo".



Para finalizar, me gustaría aclarar que, aún habiendo identificado una influencia tan directa, la historia de Pamuk me ha cautivado durante semanas, y me ha hecho sentir aún más interés por Estambul (Bizancio, Constantinopla ¿Troya?).



¿Podré visitarla algún día, por algo más que trabajo? Merecería una semana entera como hicimos con Venecia hace años. E ir de Venecia a Estambul es seguir cierto hilo histórico y filosófico que puede continuar más allá.

domingo, 7 de marzo de 2021

Ruptura, de Manuel Castells

El prestigio académico del autor precedió a la elección de este libro. Ya tenía en mi poder "La sociedad red", del que sólo pude leer capítulos aislados: es una obra masiva que, aún intentando ser divulgativa, no  es fácil para el aficionado. Quedé asombrado, en su momento, del certero análisis sobre el impacto que las nuevas tecnologías iban a tener en las sociedades cuando Internet apenas comenzaba a extenderse.

En "Ruptura", el actual ministro de Universidades analiza la crisis de legitimidad que está afectando a todas las democracias liberales, consecuencia principalmente de una imparable desigualdad económica y una creciente desconfianza en las instituciones de gobierno.


"Ruptura" no contiene soluciones: Castells juega limpio y eso lo reconoce desde el comienzo. Y esto me hizo  preguntarme si merecía la pena continuar con su lectura: coincido con el autor en cuáles son los síntomas y cuál es la diagnosis; lo que busco es cuál puede ser la prognosis y la cura, y eso no venía en el libro.

En todo caso, continué, y la lectura no perdió valor, porque el ejercicio de síntesis es brutal: Castells es capaz de condensar Brexit, Trump, Macron, Große Koalition, y la crisis de la Unión Europea en unas pocas páginas, casi sin respirar.



Lo curioso es que, al llegar a España en el capítulo 4, el análisis se me antoja más controvertido, lo que me hizo sospechar de que en la sección anterior me dejé arrastrar por el volumen de datos y la coincidencia en sus posturas. Creo que exagera el impacto internacional del movimiento del 15-M y, en el caso de la cuestión catalana y el pseudo-referéndum del 10-O, sobrelegitima el intento electoral y pasa de puntillas por la total ausencia de apoyo auténtico a nivel internacional, especialmente europeo.

Para finalizar, es una lectura que me ha hecho reflexionar, sin tener que estar de acuerdo en todo lo que dice. No deja de quedarme una sombra de decepción por no incluir algún tipo de planteamiento para superar esa crisis de legitimación que sufrimos: qué menos cabría esperar de alguien al que, democráticamente, le hemos dado un puesto en el gobierno y, por tanto, el poder de dirigir nuestro rumbo en estos procelosos tiempos.

sábado, 20 de febrero de 2021

Understanding Greek Welfare de Matthew A. Sears

Hubo una temporada que me decidí a seguir en Twitter a mucha gente relacionada con el mundo clásico. Entre ellos se encontraba Matthew Sears, que compartía contenido interesante y no dudaba en entablar debate con otros usuarios de la red social. Con el paso de tiempo, fui cambiando de preferencias, centrándome más en noticias de actualidad, tecnología y economía, pero quise dar una oportunidad a una de las obras de Sears dedicada a la guerra en la antigua Grecia.

Éste es un libro asombrosamente fácil de leer, a pesar de estar en inglés y tener una base académica. Precisamente, a pesar del conocimiento que despliega, Sears sabe que está ofreciendo una obra divulgativa, por específico que sea el tema, y no cae en constantes citas y referencias externas o notas enormes a pie de página.

Si algo cabría destacar de "Understanding..." es su increíble capacidad de síntesis, siendo capaz de ir desde las leyendas homéricas al fin del mundo helenístico sin que decaiga el interés de la lectura ni que se dejen temas importantes en el tintero. Todo ello escrito con un inglés ensayístico pero ágil, fácil de leer para el foreign speaker. Creo que escribir una obra así requiere dos cosas: un conocimiento profundo de la materia y maestría en el arte de contar, un cierto dominio del estilo. Quizá Sear tenga ambas cosas por su rol de profesor universitario, pero tengo claro que ser profesor sólo es una condición necesaria, no suficiente.


Como acompañamiento visual de su lectura he tenido a mano Atlas ilustrado de la Guerra en la antigüedad: Grecia, de Rubén Sáez Abad, que ha iluminado mi imaginación con fotos, ilustraciones y mapas.

Para finalizar, me gustaría encontrar obras así sobre otros tiempos y espacios históricos, aunque va a ser difícil detectarlos desde fuera leyendo la contraportada o viendo el número de páginas que tenga el libro. A ver si tengo suerte.

domingo, 7 de febrero de 2021

Ulises y la comadreja, de Georg von Wallwitz

Mi curiosidad por la economía, las buenas recomendaciones del libro en internet, y el atractivo de mezclar filosofía con finanzas sirvieron de anzuelo para picar con esta obrita de Von Willwtz, de apenas 192 páginas.

La verdad es que el libro es una delicia en cuanto a la erudición que trasmite y la facilidad de lectura: es difícil no devorarlo de una sola sentada. Por otro lado, la tesis queda más o menos clara desde el principio, y el discurso no sigue una línea demasiado cartesiana, ni fluye de manera contínua: el autor ha volcado con estilo elegante su conocimiento y experiencia casi como si nos lo estuviera contando en una agradable conversación. Entiendo que Von Wallwitz hubiera sido capaz de hacer algo más académico o literario, pero tampoco era ése el punto.

Las metáforas (no sé si estoy siendo preciso) de Ulises y la comadreja están un poco traídas por los pelos. La diferencia entre el ideal que los no iniciados tenemos sobre cómo son aquéllos que trabajan en finanzas y cómo son en realidad no queda bien plasmada entre los arquetipos que emplea el autor. Por otro lado, la importancia de la economía del comportamiento (behavioural economics) y el azar en las decisiones, no sólo de los inversores pequeños y aficionados, sino también de los profesionales maduros y grandes instituciones, está demostradas a través de ejemplos bien traídos desde diversos momentos de la historia.


Finalmente, otro aspecto muy positivo del libro es la Bibliografía recomendada al final de la obra: es un tesoro de nuevas lecturas con los que seguir alimentando esta travesía intelectual. No sé si fiarme de que Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, de Keynes, sea tal accesible al común de los mortales como dice Von Wallwitz: quizá haya que planteárselo como lectura de verano... algún año de éstos.

viernes, 1 de enero de 2021

El país de los pájaros que duermen en el aire, de Mónica Fernández-Aceytuno

Un año entero ¡y menudo año! disfrutando de este libro poquito a poco. Aunque su lectura tuvo que ser forzosamente interrumpida, conseguí leer cada capítulo, dedicado a un mes del año, es su propio mes. De esta manera, podría encontrar en mi entorno los animales y plantas que Fernández-Aceytuno describe, al menos los pertenecientes a la meseta y a la sierra de Guadarrama.

La obra rezuma amor a la naturaleza en cada página, y particularmente a la naturaleza de los ecosistema de España. Y también trasmite un intenso humanismo cuando habla tanto de las personas que viven de la naturaleza, como agricultores, ganaderos o pescadores, como de las que viven para la naturaleza, como científicos, ingenieros o agentes forestales.

Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro es el cuidado del lenguaje, recuperando vocablos y expresiones que se han ido perdiendo en el tiempo. En algunas entradas, se roza la prosa poética, a veces con musicalidad perfecta, otras adoleciendo de romanticismo que resulta un poco naïf. Tiene, en todo caso, párrafos para enmarcar, y frases para guardarlas en la memoria.

Sé que volveré a este libro muchas veces, cada vez que sienta curiosidad por la naturaleza que nos rodea en un momento concreto del ciclo anual. También sé que lamentaré olvidar algunos de los pasajes de la obra. Leer "El país de los pájaros que duermen en el aire" durante todo el año 2020 ha sido, con pandemia, confinamiento y teletrabajo, toda una experiencia.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las cosas como son, de Pau Luque

Quizá sea porque no coincido con algunas de las conclusiones del autor. Pero, entonces ¿por qué otras obras desafiantes me absorben hasta el final? O quizá sea que no conozco las referencias que emplea. Pero, entonces ¿por qué cuando he leído a Montaigne, ignorando tantas cosas de los clásicos sobre los que se apoya, sigo absorto admirado de su sabiduría, y queriendo saber más?

El caso es que no he podido completar la lectura de este ensayo de Pau Luque, ganador del Premio Anagrama de  Ensayo de 2020. El tema era atractivo y vigente: la moralidad y el arte. He sentido más bien que es un conjunto de piezas de opinión de un periódico, con un hilo común entre ellas. De recorrer con profundidad casi académica el recorrido musical de Nick Cave, a comentar a un nivel bastante ligero la Lolita de Nabokov (Luque tiene algo en contra de los hombres de cuarenta años, entre los que me incluyo; ¿quizá sea por eso el desencanto?). No pude continuar por aburrimiento, y salté al capítulo 6 sobre el uso de la imaginación en el periodismo, que resultó más interesante, aunque no puedo compartir la postura final de Luque sobre la tribuna de opinión de Fernando Rico.

Me quedo, en todo caso, con un par de apuntes para continuar mi camino cultural: Isaiah Berlin, también referenciado por otras obras de política e historia que ya había leído y, sobre todo, Iris Murdoch, con El mar, el mar. Si acaso por esto, el libro se salva de la quema en mi hoguera particular. Y a por otras lecturas.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Los perdedores de la historia de España, de Fernando García de Cortázar


Tras la lectura de "Historia del poder político en España", de Villacañas, el cuerpo me pedía más historia patria, pero evitando obras generalistas, ensayos muy especializados o divulgaciones de los caminos más trillados. Y esta obra, "Los perdedores..." cumplía con no ser ninguna de las tres cosas, ya que recorre, desde la rebelión de Sertorio hasta las víctimas de ETA, las vidas de los derrotados, expulsados o, sencillamente, olvidados de la historia de este país. Cada capítulo habla de un personaje o un colectivo que quedó en los restos de ceniza del tiempo.

No voy a intentar resumir el texto, porque sería demasiado prolijo. Sí que puedo decir que me costó adaptarme a la prosa florida, llena de hiperbatones y rebuscadas metáforas, de García de Cortázar. Creo que nunca había encontrado tantos modos de decir "espada" sin decir "espada", en un solo capítulo. Por otro lado, consigue transmitir con vibrante patetismo el drama personal de algunas personas, como Luis Lucia, y de algunas comunidades, como los moriscos.

Si hubiera tenido yo la posibilidad de seleccionar este listado de perdedores, obviamente no habría sido un catálogo tan extenso: la cultura y conocimiento de la historia de España de García de Cortázar juegan a favor del libro. Sí que habría dado espacio a otro tipo de perdedores, como las mujeres, a las que dedica un sentido pero breve apartado en el epílogo, o a roles más abstractos, como el campesino castellano, cuya espalda cargó durante siglos con las rentas de absentistas insaciables, y con conscripciones que segaban periódicamente la juventud de esta tierra. Por otro lado, me hubiera gustado ver un capítulo dedicado a uno de los episodios que me perece más dramático a nivel humano de nuestra historia: los refugiados republicanos que esperaron en vano durante cuatro días, en las playas de Alicante, sin alimentos ni agua, la llegada de un barco que les permitiera huir. Tras esos días agónicos, en los que las muertes por inanición o suicido fueron comunes, los mayores de doce años, niños y adultos fueron llevados al Campo de los Almendros, separando familias cuando fue preciso. Allí murieron muchos más por las difíciles condiciones del campo, y luego fueron repartidos a otras cárceles e instalaciones. Pero esos días en Alicante, sin poder huir por el mar, con los enemigos acercándose inexorablemente, tuvieron que ser un infierno en la tierra. En todo caso, una Guerra Civil es un compendio de fatalidades, infamias y violencias, y es difícil escoger una sobre otra.

Para finalizar: con todo puesto en la balanza, me parece un libro que complementa con erudición y amor a este país cualquier otro recorrido más común de la historia de España. A veces, saber quién pierde dice más de un tiempo histórico que saber sólo quién sale ganando. Y es un libro que me lleva a muchos otros libros, y eso, siempre, ayuda a avanzar en este camino interior hecho de lecturas.