viernes, 1 de enero de 2021

El país de los pájaros que duermen en el aire, de Mónica Fernández-Aceytuno

Un año entero ¡y menudo año! disfrutando de este libro poquito a poco. Aunque su lectura tuvo que ser forzosamente interrumpida, conseguí leer cada capítulo, dedicado a un mes del año, es su propio mes. De esta manera, podría encontrar en mi entorno los animales y plantas que Fernández-Aceytuno describe, al menos los pertenecientes a la meseta y a la sierra de Guadarrama.

La obra rezuma amor a la naturaleza en cada página, y particularmente a la naturaleza de los ecosistema de España. Y también trasmite un intenso humanismo cuando habla tanto de las personas que viven de la naturaleza, como agricultores, ganaderos o pescadores, como de las que viven para la naturaleza, como científicos, ingenieros o agentes forestales.

Uno de los aspectos que más me ha gustado del libro es el cuidado del lenguaje, recuperando vocablos y expresiones que se han ido perdiendo en el tiempo. En algunas entradas, se roza la prosa poética, a veces con musicalidad perfecta, otras adoleciendo de romanticismo que resulta un poco naïf. Tiene, en todo caso, párrafos para enmarcar, y frases para guardarlas en la memoria.

Sé que volveré a este libro muchas veces, cada vez que sienta curiosidad por la naturaleza que nos rodea en un momento concreto del ciclo anual. También sé que lamentaré olvidar algunos de los pasajes de la obra. Leer "El país de los pájaros que duermen en el aire" durante todo el año 2020 ha sido, con pandemia, confinamiento y teletrabajo, toda una experiencia.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Las cosas como son, de Pau Luque

Quizá sea porque no coincido con algunas de las conclusiones del autor. Pero, entonces ¿por qué otras obras desafiantes me absorben hasta el final? O quizá sea que no conozco las referencias que emplea. Pero, entonces ¿por qué cuando he leído a Montaigne, ignorando tantas cosas de los clásicos sobre los que se apoya, sigo absorto admirado de su sabiduría, y queriendo saber más?

El caso es que no he podido completar la lectura de este ensayo de Pau Luque, ganador del Premio Anagrama de  Ensayo de 2020. El tema era atractivo y vigente: la moralidad y el arte. He sentido más bien que es un conjunto de piezas de opinión de un periódico, con un hilo común entre ellas. De recorrer con profundidad casi académica el recorrido musical de Nick Cave, a comentar a un nivel bastante ligero la Lolita de Nabokov (Luque tiene algo en contra de los hombres de cuarenta años, entre los que me incluyo; ¿quizá sea por eso el desencanto?). No pude continuar por aburrimiento, y salté al capítulo 6 sobre el uso de la imaginación en el periodismo, que resultó más interesante, aunque no puedo compartir la postura final de Luque sobre la tribuna de opinión de Fernando Rico.

Me quedo, en todo caso, con un par de apuntes para continuar mi camino cultural: Isaiah Berlin, también referenciado por otras obras de política e historia que ya había leído y, sobre todo, Iris Murdoch, con El mar, el mar. Si acaso por esto, el libro se salva de la quema en mi hoguera particular. Y a por otras lecturas.

domingo, 20 de diciembre de 2020

Los perdedores de la historia de España, de Fernando García de Cortázar


Tras la lectura de "Historia del poder político en España", de Villacañas, el cuerpo me pedía más historia patria, pero evitando obras generalistas, ensayos muy especializados o divulgaciones de los caminos más trillados. Y esta obra, "Los perdedores..." cumplía con no ser ninguna de las tres cosas, ya que recorre, desde la rebelión de Sertorio hasta las víctimas de ETA, las vidas de los derrotados, expulsados o, sencillamente, olvidados de la historia de este país. Cada capítulo habla de un personaje o un colectivo que quedó en los restos de ceniza del tiempo.

No voy a intentar resumir el texto, porque sería demasiado prolijo. Sí que puedo decir que me costó adaptarme a la prosa florida, llena de hiperbatones y rebuscadas metáforas, de García de Cortázar. Creo que nunca había encontrado tantos modos de decir "espada" sin decir "espada", en un solo capítulo. Por otro lado, consigue transmitir con vibrante patetismo el drama personal de algunas personas, como Luis Lucia, y de algunas comunidades, como los moriscos.

Si hubiera tenido yo la posibilidad de seleccionar este listado de perdedores, obviamente no habría sido un catálogo tan extenso: la cultura y conocimiento de la historia de España de García de Cortázar juegan a favor del libro. Sí que habría dado espacio a otro tipo de perdedores, como las mujeres, a las que dedica un sentido pero breve apartado en el epílogo, o a roles más abstractos, como el campesino castellano, cuya espalda cargó durante siglos con las rentas de absentistas insaciables, y con conscripciones que segaban periódicamente la juventud de esta tierra. Por otro lado, me hubiera gustado ver un capítulo dedicado a uno de los episodios que me perece más dramático a nivel humano de nuestra historia: los refugiados republicanos que esperaron en vano durante cuatro días, en las playas de Alicante, sin alimentos ni agua, la llegada de un barco que les permitiera huir. Tras esos días agónicos, en los que las muertes por inanición o suicido fueron comunes, los mayores de doce años, niños y adultos fueron llevados al Campo de los Almendros, separando familias cuando fue preciso. Allí murieron muchos más por las difíciles condiciones del campo, y luego fueron repartidos a otras cárceles e instalaciones. Pero esos días en Alicante, sin poder huir por el mar, con los enemigos acercándose inexorablemente, tuvieron que ser un infierno en la tierra. En todo caso, una Guerra Civil es un compendio de fatalidades, infamias y violencias, y es difícil escoger una sobre otra.

Para finalizar: con todo puesto en la balanza, me parece un libro que complementa con erudición y amor a este país cualquier otro recorrido más común de la historia de España. A veces, saber quién pierde dice más de un tiempo histórico que saber sólo quién sale ganando. Y es un libro que me lleva a muchos otros libros, y eso, siempre, ayuda a avanzar en este camino interior hecho de lecturas.

sábado, 10 de octubre de 2020

Estrellas y Borrascas de Gastón Rebuffat, y Alimentar a la bestia, de Al Álvarez

No suelo leer literatura de montaña, por el mismo motivo por el que no suelo admitir recomendaciones de lectura o que me regalen libros: para mí, ambas cosas, los libros que leo, y las montañas que escalo, son un camino personal. Sin embargo, por consejo de un miembro de mi club de montaña, prestigioso y experimentado, me animé hace años con algunos clásicos como "Montañas de una vida", de Bonatti. Y desde entonces vuelvo de vez en cuando a este género, pero siempre desde los clásicos y con obras seleccionadas.

Hoy escribo esta reseña de dos libros que me han acompañado esta dos últimas semanas, durante un periodo de dolor personal en el que ni siquiera he podido salir a la naturaleza a evadirme y aclarar mis ideas. Han sido compañeros intelectuales que me han evocado los disfrutes y sufrimientos de la montaña en su estado más puro, y me han proporcionado el ansia por volver a anudarme la cuerda en el arnés y compartir esas experiencias con un buen amigo. Me han hecho falta, y ahí han estado, fieles, sabiendo estar a mi lado para acompañarme y calmar mi dolor sin inmiscuirse en mis sentimientos. Como los buenos amigos. 


"Estrellas y Borrascas" es un librito breve pero de una lectura intensa y emotiva. Rebuffat sabe poner en valor su proeza de haber escalado por primera vez las seis caras norte más prestigiosas de los Alpes, con una humildad y humanismo que vibran en cada palabra. Al escribir, dedica largos y hermosos párrafos a la amistad compartida en las dificultares, o al sobrecogimiento ante el espectáculo grandioso de la montaña, y, sin embargo, despacha en un par de frases auténticas muestras de heroísmo y resistencia al límite, que quizá sólo quién se ha visto en situaciones parecidas podría realmente apreciar. Alpinismo destilado en estado puro.

"Alimentar a la bestia", la semblanza que le regaló Al Álvarez a uno de sus mejores amigos, "Mo" Anthoine, uno de los mejores alpinistas británicos de la historia, es tan fácil de leer como el anterior, y más accesible para el profano. Álvarez emplea con profusión el viejo truco británico de enaltecer al enemigo, en este caso, los desafíos alpinísticos que enfrentó Mo, para engrandecer al vencedor, pero sin utilizar ninguna dialéctica competitiva ni siquiera a nivel deportivo, algo que el propio Mo detestaba. Algún destello de típico humor británico, ingenioso pero un poco negro y cínico, decora la narración y al propio personaje.


Cierro con algo que puede sonar extraño: darle las gracias a unos libros, a unas narraciones desconocidas para mí hasta ahora y que salieron de la imaginación de personas que ni siquiera pudieron concebir que yo existiera, y las leería. Su acompañamiento quedará en el recuerdo no sólo por sí mismas, sino además por el momento difícil que viví cuando disfruté de ellas. Gracias.

domingo, 13 de septiembre de 2020

Anatomía de un instante, de Javier Cercas

Una lectura pendiente desde hace tiempo, que finalmente acometí este verano. No es que el formato ayudara a llevarse el libro a la playa, pero, con las vicisitudes de este 2020, tampoco iba a haber grandes días playeros. Y el tema me interesaba. La obra de Cercas proponía un análisis detallado del golpe del 23-F, girando alrededor del momento en que los guardias civiles entran en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, gritando y disparando, y Adolfo Suárez se mantiene incólume en su escaño. Es justamente el momento reflejado en la foto de la portada, ni minutos antes, ni después. Todos los demás diputados se esconden en sus escaños, excepto Guitérrez-Mellado, encarado a los golpistas intentando inútilmente hacer valer su autoridad militar, ni Santiago Carrillo, fuera de campo, pero con la misma actitud que Suárez, 

Curiosamente, creo que el libro no es una anatomía. El autor intenta cubrir todos los frentes posibles del evento histórico, incluso barriendo diferentes posibles interpretaciones o hipótesis a algunos temas, pero su estructura no es cartesiana. Estilísticamente es difícil de clasificar. El propio autor reconoce que el libro que finalmente le salió es el fracaso de un intento de novela. Tampoco es un ensayo, y menos aún una obra académica. Frases sin fin, encadenando matices y alternativas entre comas, piden una lectura rápida a la que hay que acostumbrarse. Una vez habituado, me quedó la sensación de estar leyendo un largo monólogo de alguien a quien se está entrevistando.


Gracias a ese estilo, Cercas puede navegar sin fisuras entre la crónica histórica, el reportaje político y los aspectos personales de los protagonistas, más emocionales y psicológicos. Imagino que una novela se dejaría arrastrar más por los personajes, mientras que un ensayo daría más peso al registro de los hechos y sus circunstancias de un modo más frío. He leído ensayos históricos donde he echado de menos un análisis del por qué de la actuación de sus protagonistas; y, por otro lado, rechazo el género "novela histórica" porque suele sacrificar cualquier intento de rigurosidad o exploración intelectual ante la satisfacción inmediata de una lectura fácil y anodina. 


En este caso, el autor nos transmite cómo las personalidades de los protagonistas de estos hechos históricos definen o condicionan su trascurso. O cómo el lenguaje (las medias verdades, las asunciones, lo implícito, lo que uno quiso explicar y el otro quiso entender, las intenciones detrás de las palabras) es un factor más de lo histórico. En este caso, durante la incubación del golpe, que tiene lugar en un contexto, un clima, que Cercas denomina "la placenta", fue tan importante tanto lo que unos dijeron como los que otros quisieron, o supieron, entender. Y, una vez desencadenado el proceso del golpe, las acciones y decisiones de todos dependieron de entrevistas, llamadas, conversaciones, reuniones entre sus protagonistas, donde cada palabra podía desviar el curso de la historia.

Gran parte del libro se dedica a la propia vida de Adolfo Suárez, obviamente. Hay que recordar que el libro declara ser el análisis de ese instante en el que Suárez está solo en su escaño, no la crónica del golpe en sí mismo. Su semblanza está salpimentada por referencias a filósofos políticos que han reflexionado sobre qué es un político puro, qué características definen a un hombre así.

En el capítulo final, el único en el que el escritor asoma en su obra, y el único en el que las emociones menos políticas aparecen, Cercas reconoce por qué escribió el libro: para comprender mejor a su propio padre, "suarista" hasta el final, y, en realidad, comprender a toda una generación de españoles que vivió en primera persona la Transición con una extraña mezcla entre pasividad (¿aquiescencia, hastío, lassez-faire?) y esperanza.

Me quedo, para cerrar, con una frase que no recuerdo con precisión, pero que me pareció, en cierto sentido, certera: que la guerra (la Guerra Civil) acabó con el final del golpe. No sé si es completamente cierta en lo que dice; pero sí es fácil ver que algunos capítulos escritos en la historia de España se cerraron entre el 23 y el 24 de febrero de 1981.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Escalada en Pirineos, 2020 con David Nadal

Segundo año de aventuras con mi camarada David, y segunda vez que exploramos ese terreno fértil que está más allá de nuestra zona de confort. Hay cosas que siguen siendo igual, otras en las que hemos evolucionado, y algunas que hemos descubierto nuevas. ¡El pack completo!

Este año tocó Pirineos, y seleccionamos dos actividades, una más alpina, y otra más escaladora:

  • Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús (álbum).
  • Sudeste clásica a la aguja Jollie, Midi d'Ossau (ábum).

Mantuvimos el formato de máxima comodidad, con base siempre en refugio con media pernocta. Ya duermes bastante mal la noche anterior al ataque como para crujir huesos contra el suelo, y las cenas de refugio son buenas recargas para las pilas, antes y después del asunto. Entre las dos actividades dejamos un día de relativo descanso, en el que bajamos de Respomuso a Sallent de Gállego, comimos y preparamos material, y subimos al refugio de Pombie a cenar y dormir.


En cuanto a las activides:

  • Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús.
    • Tras una aproximación nocturna, llegamos a la cresta habiéndonos pasado el Canino por subir por otra canal distinta, expuesta y nada recomendable. Recorrimos la arista con bastante eficiencia en general, sin sentir necesidad de encordarnos en varios pasajes expuestos. Ralentizamos el ritmo en las escaladas a los picos, como era de esperar: hicimos cumbre en todas excepto en el Cuerno Norte. El famoso paso de 6a salió con arreón, sin pedales, agradeciéndose los clavos como seguros. En general, intentamos ir a plena cresta todo el tiempo. Los rápeles tuvieron su gracia: sólo encontramos instalaciones en los tres primeros, y el resto fueron bastante de fortuna, con cordinos abandonados, algunos muy deteriorados. El regreso al refugio fue bastante rápido, prestando atención a la orientación en algunos tramos.
    • Tiempos:
      • Comienzo de aproximación 05:40.
      • Llega a arista: 08:00.
      • Cumbre Pico Soulano: 16:30.
      • Rápeles: 17:00-19:00.
      • Regreso al refugio: 19:00-20:30.

  • Sudeste clásica a la aguja Jollie, en el Midi d'Ossau.
    • Aproximación amable, más rápido de lo esperado, aunque tuvimos que esperar a que arrancaran dos cordadas por delante de nosotros. Un par de pequeños infortunios al comienzo me pusieron en modo cascarrabias. Gracias a David corté los pensamientos negativos, y decidí no volver a mirar el reloj en toda la escalada: la salida era por arriba. Nos sorprendió la dificultad de los pasos de V-V+, con adherencia fina o bavaresas muy físicas. Algún paso de IV tenía pimienta, como la chimenea de uno de los largos finales, muy expuesta. La famosa brecha antes de la aguja fue divertida de pasar: la emoción vino luego cuando había que seguir en el muro, con un paso que podría ser de 6a. El suspense no acabó con la vía: el descenso por las viras tuvo su punto de orientación y de exposición: menos mal que los cordinos y los hitos guían bastante. El regreso por la pedrera exigió cuidado por el cansancio y porque se nos echó la noche encima; todavía oíamos gente rapelando en la montaña cuando iluminábamos el camino con los móviles. Nuestro agradecimiento al equipo del refugio Pombie, que nos esperó con la cena caliente aunque hubiéramos superado ampliamente el toque de queda: ¡esa carne con arroz supo a gloria bendita!
    • Tiempos:
      • Comienzo de la aproximación 07:05.
      • Comienzo escalda: 08:15.
      • Cumbre del segundo de cordada (instalación rápel descenso en aguja Jollie): 19:00.
      • Descenso por las viras Pombie hasta canal : 19:00-20:20.
      • Regreso al refugio 20:45-21:45.

Y ahora el análisis; sobre lo que sigue siendo igual:

  • Un V+ en el largo 10, tras varias buenas horas escalando en una sartén al sol, no es un V+... sabe a algo más.
  • No importa lo detallado que esté un croquis, lo minucioso de la descripción de ese post con fotos en aquel blog de montaña... durante una escalada de horas y horas, va a haber aciertos y equivocaciones. Y escalar en montaña significa en realidad seguir escalando, no importa lo que suceda.
  • La técnica importa, y mucho. Una escalada de 12 largos en montaña quizá no sea el mejor modo de estrenarse en escalada de chimeneas, aunque sea de IV grado, si no hay posibilidad de aseguramiento. O, por dar otro ejemplo, las bavaresas son tanto más físicas cuanto menos técnica tengas, eso es así.

Aspectos en los que hemos crecido:
  • Confianza mutua. Si te embarcas en estas cosas, reposas 100% en las decisiones del otro, tanto o más que en las tuyas. Y mira que hay ocasiones para dudar, ya que lo habitual es perderse de vista en cada largo. La realidad es que cada uno sigue un viaje mental, técnico y físico distinto, aunque la vía sea la misma y la escalada sea compartida. Y eso hay que entenderlo y asumirlo.
  • Eficiencia. Nadie está parado sin hacer nada. Cualquier momento sirve para colocar mejor las cuerdas, preparar el siguiente rápel, poner ese friend en su sitio correcto en el arnés. Sin agobios, pero sin dejadez. Es ese puntito de concentración y diligencia que te hace sentir las cosas fluyen y te puedes concentrar en las sensaciones de la escalada.
  • Alimentación: mejor estudiada, con mucho cuidado con la hidratación, la ingesta de sales, hidratos de carbono largos y cortos, algo de proteína, con ese pequeño bocadillo al mediodía, y lo bien que sientan los plátanos. Los desayunos y cenas en los refugios ayudan bastante.


Y algunos temas nuevos:
  • La aproximación nocturna a la cresta por un camino desconocido y poco hitado tuvo su punto de orientación y aventura. Hubo momentos en los que, a pesar de las indicaciones que teníamos, tiramos de pura intuición. Y hay que reconocer que no logramos ir por el camino más corto, pero llegamos.
  • En sentido parecido, el regreso de noche al refugio por la pedrera del Midi también tuvo su punto de cuidado, más de equilibrio que de orientación. Con tan poca visibilidad, cualquier paso en falso podía suponer un esguince tonto.
  • Por descuidar la protección, me quemé los labios y, ya en Madrid, me pasé varios días con heridas y ampollas de herpes muy, muy feas. Lección aprendida.
  • Hicimos pruebas en casa (La Cabrera) escalando con mochila de tamaño mediano con impedimenta para pernoctar y aguantar dos días de agua y comida. El resultado nos recomendó dejar de lado el plan de hacer la integral Cresta del Diablo-Cresta Costerillou durmiendo en el Soulano. Está claro que una actividad multi-día, por denominarla así, requiere un plus de resistencia física que hay que tener para hacer las cosas con seguridad y eficiencia. Tomamos nota para siguientes planes, que seguro serán más ambiciosos.


Y esto es todo. Disponer de una semana en verano para escalar y hacer montañismo es un lujo por muchos motivos y, en mi caso, es algo que debo agradecer a mi familia. Además, haber encontrado con un compañero de viaje, de senderismo, de refugio... y, claro está, de cordada, con la calidad humana y optimismo que tiene David, es algo que pasa pocas veces en la vida. ¡Por muchos más planes juntos,  camarada, subiendo "por donde no es"!

domingo, 28 de junio de 2020

El gen egoísta, de Richard Dawkins

Para descansar un poco de la Guerra Civil, volví a otros dos temas que me interesan: la evolución y la genética. Y, aunque estén relacionados, son dos temas distintos, como se puede ver en este libro de Richard Dawkins.


Me animé a leerlo en inglés, en formato digital Kindle, y escuchando simultáneamente el libro con Audible. Económicamente fue como comprarme el libro dos veces. Hubo dos hándicaps: las ediciones del libro coincidían teórícamente, pero encontré contenidos diferentes; y la versión audio entraba a narrar todas y cada una de las notas al margen, bastante extensas, rompiendo la experiencia de la lectura. En todo caso, es un enfoque que pienso repetir si la narración de audio es de suficiente calidad: creo que he aprendido nuevas palabras interiorizando a la vez cómo se pronuncian.


En un plano literario, creo que el autor, contando con tener una audiencia no especializada, juega con ventaja en sus argumentaciones respecto a otros científicos que defienden posturas distintas. Aunque Dawkins reconoce que existen otras tesis, y las incorpora, no les da oportunidad de réplica en la obra. También es cierto que, si se buscara hacer una revisión exhaustiva de todas las teorías, con sus argumentos a favor y en contra, estaríamos delante de otro tipo de obra.

En el fondo, el libro es más sobre evolución que sobre genética. De hecho, en los capítulos centrales se dedica al análisis de Estrategias Evolutivas Estables en diferentes escenarios, empleando algunos conceptos básicos de Teoría de Juegos, como el Dilema del Prisionero.


Un capítulo interesante es aquél en el que Dawking acuña un término que, actualmente, es de uso común por todos: el "meme". Un "meme" es una unidad cultural básica cuya evolución sigue la misma dinámica que la de los genes. Este concepto ha sido desarrollado posteriormente como base para nuevas teorías sobre la cultura y, además, ha sido aplicado a Redes Sociales, ya sea como campo de estudio sociológico o como fenómeno digital.

Para finalizar: a pesar de tratarse de la edición número 30, revisada, acometí su lectura con precaución. Varias personas me avisaron de que la genética ha avanzando mucho desde la primera publicación del libro, con importantes descubrimientos. En este sentido, no pude detectar nada que sintiera "caducable", pero, siendo un mero aficionado, algo se me pudo escapar. Habrá que seguir explorando este tema con libros más actualizados y enfoques distintos.

P.D.: Por mantener la traza de mis lecturas sobre estos temas, incluyo aquí referencia a otras entradas relacionadas en este blog: