Tras la lectura de "Historia del poder político en España", de Villacañas, el cuerpo me pedía más historia patria, pero evitando obras generalistas, ensayos muy especializados o divulgaciones de los caminos más trillados. Y esta obra, "Los perdedores..." cumplía con no ser ninguna de las tres cosas, ya que recorre, desde la rebelión de Sertorio hasta las víctimas de ETA, las vidas de los derrotados, expulsados o, sencillamente, olvidados de la historia de este país. Cada capítulo habla de un personaje o un colectivo que quedó en los restos de ceniza del tiempo.
Pequeño e incompleto cuaderno de bitácora de mis navegaciones por el mar interior, según sus estímulos (libros y otras cosas) y fenómenos relevantes externos (viajes y otros planes).
domingo, 20 de diciembre de 2020
Los perdedores de la historia de España, de Fernando García de Cortázar
Tras la lectura de "Historia del poder político en España", de Villacañas, el cuerpo me pedía más historia patria, pero evitando obras generalistas, ensayos muy especializados o divulgaciones de los caminos más trillados. Y esta obra, "Los perdedores..." cumplía con no ser ninguna de las tres cosas, ya que recorre, desde la rebelión de Sertorio hasta las víctimas de ETA, las vidas de los derrotados, expulsados o, sencillamente, olvidados de la historia de este país. Cada capítulo habla de un personaje o un colectivo que quedó en los restos de ceniza del tiempo.
sábado, 10 de octubre de 2020
Estrellas y Borrascas de Gastón Rebuffat, y Alimentar a la bestia, de Al Álvarez
No suelo leer literatura de montaña, por el mismo motivo por el que no suelo admitir recomendaciones de lectura o que me regalen libros: para mí, ambas cosas, los libros que leo, y las montañas que escalo, son un camino personal. Sin embargo, por consejo de un miembro de mi club de montaña, prestigioso y experimentado, me animé hace años con algunos clásicos como "Montañas de una vida", de Bonatti. Y desde entonces vuelvo de vez en cuando a este género, pero siempre desde los clásicos y con obras seleccionadas.
Hoy escribo esta reseña de dos libros que me han acompañado esta dos últimas semanas, durante un periodo de dolor personal en el que ni siquiera he podido salir a la naturaleza a evadirme y aclarar mis ideas. Han sido compañeros intelectuales que me han evocado los disfrutes y sufrimientos de la montaña en su estado más puro, y me han proporcionado el ansia por volver a anudarme la cuerda en el arnés y compartir esas experiencias con un buen amigo. Me han hecho falta, y ahí han estado, fieles, sabiendo estar a mi lado para acompañarme y calmar mi dolor sin inmiscuirse en mis sentimientos. Como los buenos amigos.

"Estrellas y Borrascas" es un librito breve pero de una lectura intensa y emotiva. Rebuffat sabe poner en valor su proeza de haber escalado por primera vez las seis caras norte más prestigiosas de los Alpes, con una humildad y humanismo que vibran en cada palabra. Al escribir, dedica largos y hermosos párrafos a la amistad compartida en las dificultares, o al sobrecogimiento ante el espectáculo grandioso de la montaña, y, sin embargo, despacha en un par de frases auténticas muestras de heroísmo y resistencia al límite, que quizá sólo quién se ha visto en situaciones parecidas podría realmente apreciar. Alpinismo destilado en estado puro.
"Alimentar a la bestia", la semblanza que le regaló Al Álvarez a uno de sus mejores amigos, "Mo" Anthoine, uno de los mejores alpinistas británicos de la historia, es tan fácil de leer como el anterior, y más accesible para el profano. Álvarez emplea con profusión el viejo truco británico de enaltecer al enemigo, en este caso, los desafíos alpinísticos que enfrentó Mo, para engrandecer al vencedor, pero sin utilizar ninguna dialéctica competitiva ni siquiera a nivel deportivo, algo que el propio Mo detestaba. Algún destello de típico humor británico, ingenioso pero un poco negro y cínico, decora la narración y al propio personaje.Cierro con algo que puede sonar extraño: darle las gracias a unos libros, a unas narraciones desconocidas para mí hasta ahora y que salieron de la imaginación de personas que ni siquiera pudieron concebir que yo existiera, y las leería. Su acompañamiento quedará en el recuerdo no sólo por sí mismas, sino además por el momento difícil que viví cuando disfruté de ellas. Gracias.
domingo, 13 de septiembre de 2020
Anatomía de un instante, de Javier Cercas
Una lectura pendiente desde hace tiempo, que finalmente acometí este verano. No es que el formato ayudara a llevarse el libro a la playa, pero, con las vicisitudes de este 2020, tampoco iba a haber grandes días playeros. Y el tema me interesaba. La obra de Cercas proponía un análisis detallado del golpe del 23-F, girando alrededor del momento en que los guardias civiles entran en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, gritando y disparando, y Adolfo Suárez se mantiene incólume en su escaño. Es justamente el momento reflejado en la foto de la portada, ni minutos antes, ni después. Todos los demás diputados se esconden en sus escaños, excepto Guitérrez-Mellado, encarado a los golpistas intentando inútilmente hacer valer su autoridad militar, ni Santiago Carrillo, fuera de campo, pero con la misma actitud que Suárez,
Curiosamente, creo que el libro no es una anatomía. El autor intenta cubrir todos los frentes posibles del evento histórico, incluso barriendo diferentes posibles interpretaciones o hipótesis a algunos temas, pero su estructura no es cartesiana. Estilísticamente es difícil de clasificar. El propio autor reconoce que el libro que finalmente le salió es el fracaso de un intento de novela. Tampoco es un ensayo, y menos aún una obra académica. Frases sin fin, encadenando matices y alternativas entre comas, piden una lectura rápida a la que hay que acostumbrarse. Una vez habituado, me quedó la sensación de estar leyendo un largo monólogo de alguien a quien se está entrevistando.Gracias a ese estilo, Cercas puede navegar sin fisuras entre la crónica histórica, el reportaje político y los aspectos personales de los protagonistas, más emocionales y psicológicos. Imagino que una novela se dejaría arrastrar más por los personajes, mientras que un ensayo daría más peso al registro de los hechos y sus circunstancias de un modo más frío. He leído ensayos históricos donde he echado de menos un análisis del por qué de la actuación de sus protagonistas; y, por otro lado, rechazo el género "novela histórica" porque suele sacrificar cualquier intento de rigurosidad o exploración intelectual ante la satisfacción inmediata de una lectura fácil y anodina.
Gran parte del libro se dedica a la propia vida de Adolfo Suárez, obviamente. Hay que recordar que el libro declara ser el análisis de ese instante en el que Suárez está solo en su escaño, no la crónica del golpe en sí mismo. Su semblanza está salpimentada por referencias a filósofos políticos que han reflexionado sobre qué es un político puro, qué características definen a un hombre así.
En el capítulo final, el único en el que el escritor asoma en su obra, y el único en el que las emociones menos políticas aparecen, Cercas reconoce por qué escribió el libro: para comprender mejor a su propio padre, "suarista" hasta el final, y, en realidad, comprender a toda una generación de españoles que vivió en primera persona la Transición con una extraña mezcla entre pasividad (¿aquiescencia, hastío, lassez-faire?) y esperanza.
Me quedo, para cerrar, con una frase que no recuerdo con precisión, pero que me pareció, en cierto sentido, certera: que la guerra (la Guerra Civil) acabó con el final del golpe. No sé si es completamente cierta en lo que dice; pero sí es fácil ver que algunos capítulos escritos en la historia de España se cerraron entre el 23 y el 24 de febrero de 1981.
sábado, 12 de septiembre de 2020
Escalada en Pirineos, 2020 con David Nadal
Segundo año de aventuras con mi camarada David, y segunda vez que exploramos ese terreno fértil que está más allá de nuestra zona de confort. Hay cosas que siguen siendo igual, otras en las que hemos evolucionado, y algunas que hemos descubierto nuevas. ¡El pack completo!
Este año tocó Pirineos, y seleccionamos dos actividades, una más alpina, y otra más escaladora:
- Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús (álbum).
- Sudeste clásica a la aguja Jollie, Midi d'Ossau (ábum).
En cuanto a las activides:
- Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús.
- Tras una aproximación nocturna, llegamos a la cresta habiéndonos pasado el Canino por subir por otra canal distinta, expuesta y nada recomendable. Recorrimos la arista con bastante eficiencia en general, sin sentir necesidad de encordarnos en varios pasajes expuestos. Ralentizamos el ritmo en las escaladas a los picos, como era de esperar: hicimos cumbre en todas excepto en el Cuerno Norte. El famoso paso de 6a salió con arreón, sin pedales, agradeciéndose los clavos como seguros. En general, intentamos ir a plena cresta todo el tiempo. Los rápeles tuvieron su gracia: sólo encontramos instalaciones en los tres primeros, y el resto fueron bastante de fortuna, con cordinos abandonados, algunos muy deteriorados. El regreso al refugio fue bastante rápido, prestando atención a la orientación en algunos tramos.
- Tiempos:
- Comienzo de aproximación 05:40.
- Llega a arista: 08:00.
- Cumbre Pico Soulano: 16:30.
- Rápeles: 17:00-19:00.
- Regreso al refugio: 19:00-20:30.
- Sudeste clásica a la aguja Jollie, en el Midi d'Ossau.
- Aproximación amable, más rápido de lo esperado, aunque tuvimos que esperar a que arrancaran dos cordadas por delante de nosotros. Un par de pequeños infortunios al comienzo me pusieron en modo cascarrabias. Gracias a David corté los pensamientos negativos, y decidí no volver a mirar el reloj en toda la escalada: la salida era por arriba. Nos sorprendió la dificultad de los pasos de V-V+, con adherencia fina o bavaresas muy físicas. Algún paso de IV tenía pimienta, como la chimenea de uno de los largos finales, muy expuesta. La famosa brecha antes de la aguja fue divertida de pasar: la emoción vino luego cuando había que seguir en el muro, con un paso que podría ser de 6a. El suspense no acabó con la vía: el descenso por las viras tuvo su punto de orientación y de exposición: menos mal que los cordinos y los hitos guían bastante. El regreso por la pedrera exigió cuidado por el cansancio y porque se nos echó la noche encima; todavía oíamos gente rapelando en la montaña cuando iluminábamos el camino con los móviles. Nuestro agradecimiento al equipo del refugio Pombie, que nos esperó con la cena caliente aunque hubiéramos superado ampliamente el toque de queda: ¡esa carne con arroz supo a gloria bendita!
- Tiempos:
- Comienzo de la aproximación 07:05.
- Comienzo escalda: 08:15.
- Cumbre del segundo de cordada (instalación rápel descenso en aguja Jollie): 19:00.
- Descenso por las viras Pombie hasta canal : 19:00-20:20.
- Regreso al refugio 20:45-21:45.
- Un V+ en el largo 10, tras varias buenas horas escalando en una sartén al sol, no es un V+... sabe a algo más.
- No importa lo detallado que esté un croquis, lo minucioso de la descripción de ese post con fotos en aquel blog de montaña... durante una escalada de horas y horas, va a haber aciertos y equivocaciones. Y escalar en montaña significa en realidad seguir escalando, no importa lo que suceda.
- La técnica importa, y mucho. Una escalada de 12 largos en montaña quizá no sea el mejor modo de estrenarse en escalada de chimeneas, aunque sea de IV grado, si no hay posibilidad de aseguramiento. O, por dar otro ejemplo, las bavaresas son tanto más físicas cuanto menos técnica tengas, eso es así.
- Confianza mutua. Si te embarcas en estas cosas, reposas 100% en las decisiones del otro, tanto o más que en las tuyas. Y mira que hay ocasiones para dudar, ya que lo habitual es perderse de vista en cada largo. La realidad es que cada uno sigue un viaje mental, técnico y físico distinto, aunque la vía sea la misma y la escalada sea compartida. Y eso hay que entenderlo y asumirlo.
- Eficiencia. Nadie está parado sin hacer nada. Cualquier momento sirve para colocar mejor las cuerdas, preparar el siguiente rápel, poner ese friend en su sitio correcto en el arnés. Sin agobios, pero sin dejadez. Es ese puntito de concentración y diligencia que te hace sentir las cosas fluyen y te puedes concentrar en las sensaciones de la escalada.
- Alimentación: mejor estudiada, con mucho cuidado con la hidratación, la ingesta de sales, hidratos de carbono largos y cortos, algo de proteína, con ese pequeño bocadillo al mediodía, y lo bien que sientan los plátanos. Los desayunos y cenas en los refugios ayudan bastante.
- La aproximación nocturna a la cresta por un camino desconocido y poco hitado tuvo su punto de orientación y aventura. Hubo momentos en los que, a pesar de las indicaciones que teníamos, tiramos de pura intuición. Y hay que reconocer que no logramos ir por el camino más corto, pero llegamos.
- En sentido parecido, el regreso de noche al refugio por la pedrera del Midi también tuvo su punto de cuidado, más de equilibrio que de orientación. Con tan poca visibilidad, cualquier paso en falso podía suponer un esguince tonto.
- Por descuidar la protección, me quemé los labios y, ya en Madrid, me pasé varios días con heridas y ampollas de herpes muy, muy feas. Lección aprendida.
- Hicimos pruebas en casa (La Cabrera) escalando con mochila de tamaño mediano con impedimenta para pernoctar y aguantar dos días de agua y comida. El resultado nos recomendó dejar de lado el plan de hacer la integral Cresta del Diablo-Cresta Costerillou durmiendo en el Soulano. Está claro que una actividad multi-día, por denominarla así, requiere un plus de resistencia física que hay que tener para hacer las cosas con seguridad y eficiencia. Tomamos nota para siguientes planes, que seguro serán más ambiciosos.
domingo, 28 de junio de 2020
El gen egoísta, de Richard Dawkins
En el fondo, el libro es más sobre evolución que sobre genética. De hecho, en los capítulos centrales se dedica al análisis de Estrategias Evolutivas Estables en diferentes escenarios, empleando algunos conceptos básicos de Teoría de Juegos, como el Dilema del Prisionero.- La forja genética de Europa, de Carles Lalueza-Fox
- The Cartoon Guide to Genetics de Larry
Gonick y Mark Wheelis y Evolución pata todos de Dylan Evans y Howard Selina, en el mismo post.
domingo, 5 de abril de 2020
La Guerra Civil Española mes a mes, varios autores, Biblioteca El Mundo
Menudo viaje. Tres años de lectura, un tomo cada mes, viviendo la Guerra Civil al mismo ritmo con el que sucedieron los acontecimientos. Huelga decir que leer sobre una guerra no es vivir una guerra; pero, a toro pasado, se comprende la incertidumbre que pudieron sentir mis compatriotas al comienzo del conflicto, dados los derroteros que luego siguió la historia. O la alegría desatada de los ganadores contrastando con la profunda desesperanza de los vencidos; la coexistencia de una sangrienta y fiera realidad en los frentes más duros con la vida engañosamente tranquila de la retaguardia, con su dosis de rencor y odio.- La Guerra Civil Española, de Hugh Thomas.
- La República Española y la Guerra Civil, de Gabriel Jackson.
- Homenaje a Cataluña, de George Orwell.
- La Guerra Civil Española, Edward Malefakis (director), vv.aa.
- La sublevación, Atlas de la Guerra Civil española, de Víctor Hurtado.
- El Laberinto Español, de Gerald Brenan.
- Falange, de Stanley Payne.
- Historia del Anarquismo en España, de Laura Vicente.
- El Holocausto Español, de Paul Preston (lectura inacabada).
- Los Mitos de la Guerra Civil, de Pío Moa.
- ¿Quién quiso la guerra?, de Ángel Viñas.
sábado, 15 de febrero de 2020
Historia del poder político en España, de José Luis Villacañas
Me resulta difícil hacer un reseña de este libro en estos tiempos. Elvira Roca Barea publicó en 2016 su ensayo "Imperiofobia y leyenda negra", en el que intentaba demostrar que la mala fama del imperio español es injusta, y que uno de los problemas de España es que los españoles hemos interiorizado esa imagen negativa. "Imperofobia" ha cosechado un gran éxito tanto entre el gran público como entre académicos e intelectuales. Sin embargo, otra corriente de pensadores ha denunciado las carencias metodológicas y el sesgo ideológico de la autora, como el propio José Luis Villacañas, que publicó "Imperiofilia y el populismo nacional-católico" en 2019 como contraargumentación del ensayo de Roca Barea.Lo que ya no sé es si acumularé voluntad y energía para hacer una lectura paralela entre "Imperofobia" e "Imperiofilia", aunque estoy convencido de que si me lanzo a esa aventura no me arrepentiré. Pero quizá sea un esfuerzo más adecuado para otro momento en mi vida.









