domingo, 13 de septiembre de 2020

Anatomía de un instante, de Javier Cercas

Una lectura pendiente desde hace tiempo, que finalmente acometí este verano. No es que el formato ayudara a llevarse el libro a la playa, pero, con las vicisitudes de este 2020, tampoco iba a haber grandes días playeros. Y el tema me interesaba. La obra de Cercas proponía un análisis detallado del golpe del 23-F, girando alrededor del momento en que los guardias civiles entran en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, gritando y disparando, y Adolfo Suárez se mantiene incólume en su escaño. Es justamente el momento reflejado en la foto de la portada, ni minutos antes, ni después. Todos los demás diputados se esconden en sus escaños, excepto Guitérrez-Mellado, encarado a los golpistas intentando inútilmente hacer valer su autoridad militar, ni Santiago Carrillo, fuera de campo, pero con la misma actitud que Suárez, 

Curiosamente, creo que el libro no es una anatomía. El autor intenta cubrir todos los frentes posibles del evento histórico, incluso barriendo diferentes posibles interpretaciones o hipótesis a algunos temas, pero su estructura no es cartesiana. Estilísticamente es difícil de clasificar. El propio autor reconoce que el libro que finalmente le salió es el fracaso de un intento de novela. Tampoco es un ensayo, y menos aún una obra académica. Frases sin fin, encadenando matices y alternativas entre comas, piden una lectura rápida a la que hay que acostumbrarse. Una vez habituado, me quedó la sensación de estar leyendo un largo monólogo de alguien a quien se está entrevistando.


Gracias a ese estilo, Cercas puede navegar sin fisuras entre la crónica histórica, el reportaje político y los aspectos personales de los protagonistas, más emocionales y psicológicos. Imagino que una novela se dejaría arrastrar más por los personajes, mientras que un ensayo daría más peso al registro de los hechos y sus circunstancias de un modo más frío. He leído ensayos históricos donde he echado de menos un análisis del por qué de la actuación de sus protagonistas; y, por otro lado, rechazo el género "novela histórica" porque suele sacrificar cualquier intento de rigurosidad o exploración intelectual ante la satisfacción inmediata de una lectura fácil y anodina. 


En este caso, el autor nos transmite cómo las personalidades de los protagonistas de estos hechos históricos definen o condicionan su trascurso. O cómo el lenguaje (las medias verdades, las asunciones, lo implícito, lo que uno quiso explicar y el otro quiso entender, las intenciones detrás de las palabras) es un factor más de lo histórico. En este caso, durante la incubación del golpe, que tiene lugar en un contexto, un clima, que Cercas denomina "la placenta", fue tan importante tanto lo que unos dijeron como los que otros quisieron, o supieron, entender. Y, una vez desencadenado el proceso del golpe, las acciones y decisiones de todos dependieron de entrevistas, llamadas, conversaciones, reuniones entre sus protagonistas, donde cada palabra podía desviar el curso de la historia.

Gran parte del libro se dedica a la propia vida de Adolfo Suárez, obviamente. Hay que recordar que el libro declara ser el análisis de ese instante en el que Suárez está solo en su escaño, no la crónica del golpe en sí mismo. Su semblanza está salpimentada por referencias a filósofos políticos que han reflexionado sobre qué es un político puro, qué características definen a un hombre así.

En el capítulo final, el único en el que el escritor asoma en su obra, y el único en el que las emociones menos políticas aparecen, Cercas reconoce por qué escribió el libro: para comprender mejor a su propio padre, "suarista" hasta el final, y, en realidad, comprender a toda una generación de españoles que vivió en primera persona la Transición con una extraña mezcla entre pasividad (¿aquiescencia, hastío, lassez-faire?) y esperanza.

Me quedo, para cerrar, con una frase que no recuerdo con precisión, pero que me pareció, en cierto sentido, certera: que la guerra (la Guerra Civil) acabó con el final del golpe. No sé si es completamente cierta en lo que dice; pero sí es fácil ver que algunos capítulos escritos en la historia de España se cerraron entre el 23 y el 24 de febrero de 1981.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Escalada en Pirineos, 2020 con David Nadal

Segundo año de aventuras con mi camarada David, y segunda vez que exploramos ese terreno fértil que está más allá de nuestra zona de confort. Hay cosas que siguen siendo igual, otras en las que hemos evolucionado, y algunas que hemos descubierto nuevas. ¡El pack completo!

Este año tocó Pirineos, y seleccionamos dos actividades, una más alpina, y otra más escaladora:

  • Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús (álbum).
  • Sudeste clásica a la aguja Jollie, Midi d'Ossau (ábum).

Mantuvimos el formato de máxima comodidad, con base siempre en refugio con media pernocta. Ya duermes bastante mal la noche anterior al ataque como para crujir huesos contra el suelo, y las cenas de refugio son buenas recargas para las pilas, antes y después del asunto. Entre las dos actividades dejamos un día de relativo descanso, en el que bajamos de Respomuso a Sallent de Gállego, comimos y preparamos material, y subimos al refugio de Pombie a cenar y dormir.


En cuanto a las activides:

  • Cresta del Diablo, en el macizo del Balaitús.
    • Tras una aproximación nocturna, llegamos a la cresta habiéndonos pasado el Canino por subir por otra canal distinta, expuesta y nada recomendable. Recorrimos la arista con bastante eficiencia en general, sin sentir necesidad de encordarnos en varios pasajes expuestos. Ralentizamos el ritmo en las escaladas a los picos, como era de esperar: hicimos cumbre en todas excepto en el Cuerno Norte. El famoso paso de 6a salió con arreón, sin pedales, agradeciéndose los clavos como seguros. En general, intentamos ir a plena cresta todo el tiempo. Los rápeles tuvieron su gracia: sólo encontramos instalaciones en los tres primeros, y el resto fueron bastante de fortuna, con cordinos abandonados, algunos muy deteriorados. El regreso al refugio fue bastante rápido, prestando atención a la orientación en algunos tramos.
    • Tiempos:
      • Comienzo de aproximación 05:40.
      • Llega a arista: 08:00.
      • Cumbre Pico Soulano: 16:30.
      • Rápeles: 17:00-19:00.
      • Regreso al refugio: 19:00-20:30.

  • Sudeste clásica a la aguja Jollie, en el Midi d'Ossau.
    • Aproximación amable, más rápido de lo esperado, aunque tuvimos que esperar a que arrancaran dos cordadas por delante de nosotros. Un par de pequeños infortunios al comienzo me pusieron en modo cascarrabias. Gracias a David corté los pensamientos negativos, y decidí no volver a mirar el reloj en toda la escalada: la salida era por arriba. Nos sorprendió la dificultad de los pasos de V-V+, con adherencia fina o bavaresas muy físicas. Algún paso de IV tenía pimienta, como la chimenea de uno de los largos finales, muy expuesta. La famosa brecha antes de la aguja fue divertida de pasar: la emoción vino luego cuando había que seguir en el muro, con un paso que podría ser de 6a. El suspense no acabó con la vía: el descenso por las viras tuvo su punto de orientación y de exposición: menos mal que los cordinos y los hitos guían bastante. El regreso por la pedrera exigió cuidado por el cansancio y porque se nos echó la noche encima; todavía oíamos gente rapelando en la montaña cuando iluminábamos el camino con los móviles. Nuestro agradecimiento al equipo del refugio Pombie, que nos esperó con la cena caliente aunque hubiéramos superado ampliamente el toque de queda: ¡esa carne con arroz supo a gloria bendita!
    • Tiempos:
      • Comienzo de la aproximación 07:05.
      • Comienzo escalda: 08:15.
      • Cumbre del segundo de cordada (instalación rápel descenso en aguja Jollie): 19:00.
      • Descenso por las viras Pombie hasta canal : 19:00-20:20.
      • Regreso al refugio 20:45-21:45.

Y ahora el análisis; sobre lo que sigue siendo igual:

  • Un V+ en el largo 10, tras varias buenas horas escalando en una sartén al sol, no es un V+... sabe a algo más.
  • No importa lo detallado que esté un croquis, lo minucioso de la descripción de ese post con fotos en aquel blog de montaña... durante una escalada de horas y horas, va a haber aciertos y equivocaciones. Y escalar en montaña significa en realidad seguir escalando, no importa lo que suceda.
  • La técnica importa, y mucho. Una escalada de 12 largos en montaña quizá no sea el mejor modo de estrenarse en escalada de chimeneas, aunque sea de IV grado, si no hay posibilidad de aseguramiento. O, por dar otro ejemplo, las bavaresas son tanto más físicas cuanto menos técnica tengas, eso es así.

Aspectos en los que hemos crecido:
  • Confianza mutua. Si te embarcas en estas cosas, reposas 100% en las decisiones del otro, tanto o más que en las tuyas. Y mira que hay ocasiones para dudar, ya que lo habitual es perderse de vista en cada largo. La realidad es que cada uno sigue un viaje mental, técnico y físico distinto, aunque la vía sea la misma y la escalada sea compartida. Y eso hay que entenderlo y asumirlo.
  • Eficiencia. Nadie está parado sin hacer nada. Cualquier momento sirve para colocar mejor las cuerdas, preparar el siguiente rápel, poner ese friend en su sitio correcto en el arnés. Sin agobios, pero sin dejadez. Es ese puntito de concentración y diligencia que te hace sentir las cosas fluyen y te puedes concentrar en las sensaciones de la escalada.
  • Alimentación: mejor estudiada, con mucho cuidado con la hidratación, la ingesta de sales, hidratos de carbono largos y cortos, algo de proteína, con ese pequeño bocadillo al mediodía, y lo bien que sientan los plátanos. Los desayunos y cenas en los refugios ayudan bastante.


Y algunos temas nuevos:
  • La aproximación nocturna a la cresta por un camino desconocido y poco hitado tuvo su punto de orientación y aventura. Hubo momentos en los que, a pesar de las indicaciones que teníamos, tiramos de pura intuición. Y hay que reconocer que no logramos ir por el camino más corto, pero llegamos.
  • En sentido parecido, el regreso de noche al refugio por la pedrera del Midi también tuvo su punto de cuidado, más de equilibrio que de orientación. Con tan poca visibilidad, cualquier paso en falso podía suponer un esguince tonto.
  • Por descuidar la protección, me quemé los labios y, ya en Madrid, me pasé varios días con heridas y ampollas de herpes muy, muy feas. Lección aprendida.
  • Hicimos pruebas en casa (La Cabrera) escalando con mochila de tamaño mediano con impedimenta para pernoctar y aguantar dos días de agua y comida. El resultado nos recomendó dejar de lado el plan de hacer la integral Cresta del Diablo-Cresta Costerillou durmiendo en el Soulano. Está claro que una actividad multi-día, por denominarla así, requiere un plus de resistencia física que hay que tener para hacer las cosas con seguridad y eficiencia. Tomamos nota para siguientes planes, que seguro serán más ambiciosos.


Y esto es todo. Disponer de una semana en verano para escalar y hacer montañismo es un lujo por muchos motivos y, en mi caso, es algo que debo agradecer a mi familia. Además, haber encontrado con un compañero de viaje, de senderismo, de refugio... y, claro está, de cordada, con la calidad humana y optimismo que tiene David, es algo que pasa pocas veces en la vida. ¡Por muchos más planes juntos,  camarada, subiendo "por donde no es"!

domingo, 28 de junio de 2020

El gen egoísta, de Richard Dawkins

Para descansar un poco de la Guerra Civil, volví a otros dos temas que me interesan: la evolución y la genética. Y, aunque estén relacionados, son dos temas distintos, como se puede ver en este libro de Richard Dawkins.


Me animé a leerlo en inglés, en formato digital Kindle, y escuchando simultáneamente el libro con Audible. Económicamente fue como comprarme el libro dos veces. Hubo dos hándicaps: las ediciones del libro coincidían teórícamente, pero encontré contenidos diferentes; y la versión audio entraba a narrar todas y cada una de las notas al margen, bastante extensas, rompiendo la experiencia de la lectura. En todo caso, es un enfoque que pienso repetir si la narración de audio es de suficiente calidad: creo que he aprendido nuevas palabras interiorizando a la vez cómo se pronuncian.


En un plano literario, creo que el autor, contando con tener una audiencia no especializada, juega con ventaja en sus argumentaciones respecto a otros científicos que defienden posturas distintas. Aunque Dawkins reconoce que existen otras tesis, y las incorpora, no les da oportunidad de réplica en la obra. También es cierto que, si se buscara hacer una revisión exhaustiva de todas las teorías, con sus argumentos a favor y en contra, estaríamos delante de otro tipo de obra.

En el fondo, el libro es más sobre evolución que sobre genética. De hecho, en los capítulos centrales se dedica al análisis de Estrategias Evolutivas Estables en diferentes escenarios, empleando algunos conceptos básicos de Teoría de Juegos, como el Dilema del Prisionero.


Un capítulo interesante es aquél en el que Dawking acuña un término que, actualmente, es de uso común por todos: el "meme". Un "meme" es una unidad cultural básica cuya evolución sigue la misma dinámica que la de los genes. Este concepto ha sido desarrollado posteriormente como base para nuevas teorías sobre la cultura y, además, ha sido aplicado a Redes Sociales, ya sea como campo de estudio sociológico o como fenómeno digital.

Para finalizar: a pesar de tratarse de la edición número 30, revisada, acometí su lectura con precaución. Varias personas me avisaron de que la genética ha avanzando mucho desde la primera publicación del libro, con importantes descubrimientos. En este sentido, no pude detectar nada que sintiera "caducable", pero, siendo un mero aficionado, algo se me pudo escapar. Habrá que seguir explorando este tema con libros más actualizados y enfoques distintos.

P.D.: Por mantener la traza de mis lecturas sobre estos temas, incluyo aquí referencia a otras entradas relacionadas en este blog:

domingo, 5 de abril de 2020

La Guerra Civil Española mes a mes, varios autores, Biblioteca El Mundo

Menudo viaje. Tres años de lectura, un tomo cada mes, viviendo la Guerra Civil al mismo ritmo con el que sucedieron los acontecimientos. Huelga decir que leer sobre una guerra no es vivir una guerra; pero, a toro pasado, se comprende la incertidumbre que pudieron sentir mis compatriotas al comienzo del conflicto, dados los derroteros que luego siguió la historia. O la alegría desatada de los ganadores contrastando con la profunda desesperanza de los vencidos; la coexistencia de una sangrienta y fiera realidad en los frentes más duros con la vida engañosamente tranquila de la retaguardia, con su dosis de rencor y odio.


El mayor valor de la obra es abarcar temporalmente todo el conflicto, dejando que la narración siga el curso cronológico para hacer vivir al lector el pulso de la guerra. En algunos casos, ya sea porque se trata de un mes sin muchos acontecimiento o porque haya un evento destacado, se trata de un tema de manera más profunda. Recuerdo uno de los tomos dedicado prácticamente al cine durante la guerra, lleno de datos y estadísticas soporíferas sobre número de películas, presupuestos, salas y espectadores. Por otro lado, los tomos más centrados en las acciones bélicas suelen resultar emocionantes, como en el caso de las Batalla de Brunete o la del Ebro, por ejemplo.

Destacaré un aspecto positivo, y otro negativo. La idea de intercalar semblanzas biográficas de los principales actores de la guerra aporta una perspectiva interesante a la obra, mostrando cómo los individuos, puestos a prueba por el devenir de la historia o siendo protagonistas deliberados de sus episodios, pueden condicionar el rumbo de procesos históricos enormemente complejos.

Sin embargo, las infografías, que en teoría eran uno de los puntos fuertes de la obra, dejan que desear en algunos casos. He encontrado errores en algunas de ellas cuando se trataba de zonas geográficas que conozco bien, como la sierra de Guadarrama o los alrededores de Madrid. A veces las estadísticas se mostraban visualmente de manera un poco forzada.

Pero, por cerrar con un punto a favor, he de destacar los artículos finales contrastando dos opiniones contrarias sobre un mismo tema controvertido, como pueden ser el rol de la monarquía, el talento militar de Franco o el papel de la Generalitat en el conflicto. Están firmados por reconocidas autoridades en cada asunto, aunque con posturas opuestas, aportando diferentes perspectivas sobre los mismos hechos.

Como colofón, he elaborado una cronología online, también conocida como timeline, para que ayudarme a recordar los principales eventos e ir enriqueciéndola con nuevos elementos a medida que avancen mis lecturas:




De paso, aprovecho para enumerar las obras de la Guerra Civil, o relacionadas con ella, que he leído hasta ahora, que puedan considerarse ensayos o estudios. Como puede comprobarse, hasta ahora he priorizado autores extranjeros:


 Siguientes pasos en esta aventura: dos obras de autores nacionales, no exentas de controversia:

  • Los Mitos de la Guerra Civil, de Pío Moa.
  • ¿Quién quiso la guerra?, de Ángel Viñas.

Aunque, por el momento, me voy a dar un pequeño respiro sobre la Guerra Civil. Se me acumulan obras de otros temas que también me interesan. A pesar del confinamiento por el COVID-19, no me sobra el tiempo para darme a mis placeres culturales.




sábado, 15 de febrero de 2020

Historia del poder político en España, de José Luis Villacañas

Me resulta difícil hacer un reseña de este libro en estos tiempos. Elvira Roca Barea publicó en 2016 su ensayo "Imperiofobia y leyenda negra", en el que intentaba demostrar que la mala fama del imperio español es injusta, y que uno de los problemas de España es que los españoles hemos interiorizado esa imagen negativa. "Imperofobia" ha cosechado un gran éxito tanto entre el gran público como entre académicos e intelectuales. Sin embargo, otra corriente de pensadores ha denunciado las carencias metodológicas y el sesgo ideológico de la autora, como el propio José Luis Villacañas, que  publicó "Imperiofilia y el populismo nacional-católico" en 2019 como contraargumentación del ensayo de Roca Barea.

Curiosamente, no llegué a "Historia del poder político en España" partiendo de esta controversia, sino desde una recomendación de una cuenta de Twitter. Aparte de mi interés por la Guerra Civil Española, ya hice otros intentos de repasar la historia de España de manera integral, y alejada de lo que me ha podido quedar de mis estudios, pero sin mucho éxito. Sin embargo, una creciente convicción personal sobre la importancia de la política en todos los órdenes de la vida hizo que me animara con este enfoque.

Y no me he arrepentido. El libro está escrito de manera ágil, en algunos momentos emocionante, y va dejando caer claves que funcionan como destellos de luz para explicar cómo hemos llegado hasta aquí como país. Al ser un ensayo, el autor no busca refrendar sus afirmaciones, por polémicas que puedan ser, lo que puede resultar sesgado para alguien que no esté de acuerdo con sus tesis. Por otro lado, se agradece que Villacañas "se moje", y no se limite a enunciar fechas, eventos o nombres. También es de agradecer que la narración no esté llena de referencias bibliográficas y notas a pie de página

El prólogo tiene algunas frases memorables, que podrían servir como aforismos: "la ignorancia nunca fue útil a nadie para nada", "el poder nunca se da en equilibrio: se ejerce o se padece" o "ahí se forjó  la mentalidad que hizo del futuro un peligro y de la expresión libre de lo social una amenaza" (sobre el tema de la expulsión de los judíos y el castigo a los conversos).

Villacañas responde, sin saberlo, a algunas de las incógnitas que siempre he tenido sobre la historia de España. Por ejemplo, nunca entendí cómo Flandes, siendo campo de batalla constante en los siglos XVI y XVII, sus campos, arrasados, sus ciudades, conquistadas, medraba económicamente mientras Castilla, un oasis de paz dentro de la convulsa Europa barroca, se empobrecía rápidamente, y de manera prácticamente irrecuperable. O por qué España, a pesar de ser el hegemon de la época, nunca conquistó ni un pedazo de tierra de nuestro vecino Francia, tantas veces enemigo y tantas veces vencido. También me ha dado alguna clave de por qué la Transición española fue tan "suave" políticamente hablando (el famoso "atado y bien atado"). Y me ha dado nueva luz sobre el periodo de los últimos Austrias: los estudios de bachillerato apenas me habían dejado los lugares comunes de que los reyes eran imbéciles y los validos unos aprovechados; pero la realidad, como siempre, fue sin duda mucho más compleja, sin buenos ni malos, ni tontos ni listos.

Quizá echaría de menos una bibliografía al final del libro que me hubiera permitido dirigir mi interés en algún periodo concreto hacia otras referencias. El índice onomástico, al menos, me permitirá recurrir en el futuro a la obra cuando quiera recordar algún tema en particular: sé que voy a volver al "Historia del poder político en España" en el futuro, y eso es algo que he podido decir de pocas obras, particularmente si son ensayos.

Lo que ya no sé es si acumularé voluntad y energía para hacer una lectura paralela entre "Imperofobia" e "Imperiofilia", aunque estoy convencido de que si me lanzo a esa aventura no me arrepentiré. Pero quizá sea un esfuerzo más adecuado para otro momento en mi vida.

viernes, 18 de octubre de 2019

Escalada en Picos de Europa con David Nadal, verano 2019

Normalmente sólo escribo reseñas sobre mi viaje cultural en este blog. Sin embargo, este caso es un hito suficientemente importante para mí como para dejarlo aquí registrado, incluso si no tiene nada que ver con literatura. Mi segundo amor es la montaña.

Este agosto encontré unos días para hacer alguna actividad de escalada con más entidad, más "alpina", con mi compañero de cordada David Nadal. Nos decidimos por Picos de Europa: son viejos conocidos míos de muchas ascensiones montañeras, y David tenía capricho por el Espolón de los Franceses desde que vio el croquis hace unos meses.

No voy a hacer crónica de las ascensiones en este post; como en el caso de las reseñas de libros, me gustaría dejar señal de algunos sentimientos y recuerdos para que me acompañen en el futuro.

Lo mejor: la sensación de logro compartido, de superar todas las dificultades echando todo lo que uno tiene dentro, en constante colaboración con el compañero de cordada, para lo bueno y para lo malo. Es algo único que sólo te proporciona este "deporte": ningún otro tiene ese componente de desafío compartido fuerza de la zona de confort, tanto física como mentalmente.



Algunas lecciones aprendidas:
  • Cuidado con las aproximaciones poco precisas. Desorientarse un poco puede fácilmente doblar el tiempo de acercamiento a la base de la vía, sobre todo si hay desnivel involucrado. Y restar energías vitales para la escalada.
  • Por expresarlo de un modo fácil: el largo número 10, reseñado como V+, de un largo día de escalada, aproximación incluida, bajo un sol de justicia, no es grado V+, es otra cosa. Cuidado al medir nuestras capacidades.
  • Sumarle un tanto por ciento a todos los tiempos de las reseñas, ya que suelen estar planteados por personas con experiencia en la zona y en el tipo de roca... o por machos alfa a los que les importa más presumir ya en casa que vivir la experiencia tal y como es, con sus luces y sombras.
  • Además, en el caso de las reseñas está el efecto "sistema de diedros": la descripción de los primeros largos es siempre prolija en detalles, pero en los últimos se vuelve parca y deja mucho a la orientación del escalador. Hay algunos ejemplos que son irrisorios, de ahí el nombre que le he puesto a esta advertencia.

A nivel más personal:
  • El cansancio, especialmente el agotamiento de las energías a nivel físico, me pone  de malhumor, y empiezo a tener sentimientos negativos parecen salir de ninguna parte.

Ahí fue clave David, más fuerte físicamente y, lo más importante, mentalmente, manteniendo el buen humor a lo largo de toda la actividad. Tengo que trabajar en este tema, porque puede ser muy limitador en escaladas de este tipo: 1) detectarlo a tiempo, no dejar que "la sombra" tome el control, 2) a la mínima señal ¡aumentar la alimentación!, aportando algunos carbohidratos lo mitiguen, y 3) desactivar, anular mentalmente los pensamientos negativos, que no se irán, pero que no dejar que me controlen.


Cierro el post dándole las gracias a David, ya que sin él no habría podido disfrutar de esos momentos de esfuerzo y superación. ¡A por la siguiente, titán!

Dejo aquí enlace a los álbumes de fotos, por si alguien que lea este blog tiene curiosidad:

20190820-24 Picos de Europa con David y Álex

20190821 Espolón de los Franceses a Peña Vieja con David

20190823 Espolón de los Peñalaros (El Jiso) al Pico Pozán con David

jueves, 17 de octubre de 2019

Pompeya, de Mary Beard

Este año las vacaciones fueron especiales: nos fuimos a la costa amalfitana, en Italia, y aprovechamos para visitar uno de los lugares de culto para cualquier amante de la antigüedad clásica: la ciudad de Pompeya.

Para preparar el viaje busqué un libro que me ayudara a sumergirme en la vida de la ciudad. Lo difícil era encontrar algo que tuviera la mezcla justa entre divulgación, fácil y fresca de leer, y academia, rigurosa y confiable. Explorando por internet, llegué a este libro de Mary Beard, historiadora a la que ya conocía por un célebre conflicto en redes sociales con Nassim Taleb. Quien quiera conocer en qué consistió el rifi-rafe, puede encontrarlo fácilmente en Twitter.

El libro de Beard cumple perfectamente la función de introducirnos en la vida cotidiana de Pompeya, desde los más prosaicos detalles hasta los más sofisticados mecanismos políticos. Pero, por otro lado, la autora no quiere caer en el romanticismo facilón en la que novelas y series de televisión cayeron anteriormente, con gran éxito entre el público, por cierto. Por eso, cuando existen varias posibles interpretaciones ante aspectos poco claros, Beard las expone sin ambages. Y si trata de sus propias especulaciones personales, así lo indica y, cómo no, las defiende. He de decir que sus críticas a algunas hipótesis me parecieron llenas de sentido común.


Por dar un par de ejemplos de las cosas curiosas que aprendí con el libro y, obviamente, con la visita en directo a las ruinas -me cuesta llamarlas así-, destacaría varias cosas:
  • Me chocó que las viviendas no tuvieran lugares donde cocinar, excepto las más lujosas. La inmensa mayoría de los habitantes de la ciudad dependían de locales especializados para procurarse comida caliente todos los días, los thermopolia.
  • Otro punto interesante es que no parecía haber estancias dedicadas exclusivamente al sueño, dormitorios, vaya, ni siquiera en las casas de las familias ricas. Es de suponer que mobiliario y ropas quedaron destruidos por la erupción, o por el posterior pillaje, pero el tamaño, disposición, o los elementos auxiliares, no hacen suponer que existieran dormitorios "especializados".
Pero si algo me sorprendió de verdad fue el grado de complejidad de la sociedad de una ciudad romana. El alto grado de especialización de las ocupaciones de la gente, la sofisticación y sutilezas de la vida política, la extensión del comercio, con productos de todas las esquinas del imperio, y muchas otras cosas hablan de una cultura rica, avanzada, probablemente tan orgullosa de sí misma como lo podemos estar nosotros de la actual.

No dejaba de pensar lo que pudo suponer la caída de todo esto con la llegada de los tiempos oscuros de la Alta Edad Media. Casi lo sentí como una advertencia.

También he de dejar claro que este libro de Beard no es útil para definir una ruta concreta por la ciudad, ni puede ser usado como guía de campo. En el último capítulo, intenta dar una lista de sitios obligatorios con un orden de visita, pero el mapa que te proporciona la organización, con rutas ya definidas con duraciones y distancias estimadas, te lo pone más fácil.


En nuestro caso, la masificación de los lugares más famosos, y el intenso calor, con grandes zonas sin sombra, nos obligaron a acortar la visita y tomar frecuentes descansos. El consejo de tomar abundante agua no es broma. Pero tuvimos suficiente amor por la historia como para sacar energía para ascender al Vesubio en el mismo día.

Knossos, Pompeya... ¿cuál será el siguiente lugar?